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Gregorio Mayans y Siscar -... > Bibliografía > Tesis Doctorales -... > Capítulo IV : Falsos cronicones e historia eclesiástica - Consecuencias literarias de una persecución

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Texto

[Pg. 152]

CAPÍTULO CUARTO

FALSOS CRONICONES E HISTORIA ECLESIÁSTICA

CONSECUENCIAS LITERARIAS DE UNA PERSECUCIÓN

La edición de la Censura de Historias Fabulosas era, en el pensamiento de Mayáns, la primera de una serie de obras que debían reformar los estudios de Historia Eclesiástica en España. La persecución, promovida por el cardenal Molina, interrumpió el desarrollo normal de este propósito. ¿Qué actitud tomó D. Gregorio ante el abuso de autoridad, la envidia de gran número de intelectuales y la cobardía de los académicos valencianos? Sería inexacto decir que el temor, que perduró en su ánimo tras la persecución, paralizó, al mismo tiempo, la actividad del erudito en su intento de reformar el estudio de la Historia Eclesiástica. A pesar de las graves consecuencias que produjeron estas tribulaciones, Mayáns continuó su colaboración con los eruditos en su esfuerzo por reformar los estudios históricos.

1. Mayáns abandona la edición de Nicolás Antonio. El propósito de D. Gregorio de combatir la superstición histórica encuentra en la Vida de Nicolás Antonio un doble campo de actividad: falsos cronicones y láminas de Granada. Y contra estas dos manifestaciones concretas pensaba combatir.

El primer golpe serio contra los falsos cronicones es la edición de la Censura. Ahora bien, es necesario completar los efectos que ejercerá la obra en las futuras investigaciones. Mayáns se propone dos medios para ello: acabar la edición de las obras de D. Nicolás, especialmente la Censura latina de los cronicones y continuar la Censura de Historias Fabulosas que el crítico sevillano dejó imperfecta. 1 [Pg. 153] Así, a pesar de que prefiere editar, en primer lugar, la obra castellana de D. Nicolás no descuida la edición de la Censura latina. Al mismo tiempo que ultima los trámites con Bordazar, notifica al conde de Cervellón el hallazgo de tan preciosos manuscritos y su deseo de darlos a la luz pública. Cervellón contesta, desde Viena, manifestando su ignorancia de tales obras de Nicolás Antonio y su deseo de colaborar en la edición. Mayáns explica, entonces, el estado de los manuscritos, la idea de D. Nicolás y sus propias intenciones de reformar la Historia Eclesiástica en servicio de la Iglesia manifestando, al mismo tiempo, su interés de que no se extravíen tan preciosos manuscritos. 2

Desconozco los trámites, si los hubo, de Cervellón para editar la Censura latina. Lo cierto es que un año más tarde, cuando Mayáns notaba el cansancio de los editores valencianos de la Censura de Historias Fabulosas, recibió una carta del editor suizo Rodolfo Iselin proponiéndole la impresión de obras de Nicolás Antonio entre las que incluía la Censura latina. 3 D. Gregorio no se decide. Aprecia demasiado los manuscritos para desprenderse de ellos y busca la manera de asegurar la edición en España. 4 Su idea era incluirla entre las ediciones de la Academia Valenciana, según puede observarse en las Constituciones. 5

Ahora bien, en la primera carta que escribe Mayáns al cardenal Molina, después del embargo de manuscritos, advierte que ha entregado a Pedro Valdés todos los manuscritos de Nicolás Antonio que tenía en su poder. Los restantes habían sido enviados a Rodolfo Iselin. 6 Sin embargo D. Gregorio no editó la Censura latina ni en España ni en el extranjero. El mismo explicará la causa:

«Si el cardenal Molina no me huviera perseguido tan terriblemente por la publicación de la Censura de Historias Fabulosas

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de don Nicolás Antonio, huviera yo publicado la latina, del mismo autor, de Juliano i Dextro, que es su mayor obra. Aquella persecución me hizo gravísimo daño de que hablaré en otra ocasión.» 7

2. La "Censura" queda imperfecta. Mayáns pensaba, además, perfeccionar la obra de D. Nicolás. Ya en la Dedicatoria al rey de Portugal expresa su propósito:

«Yo, animado de la acetación de V. Mag., osaré publicar la Continuación de esta Censura, donde espero ofrecer a V. M. una nueva idea, no solamente de la suposición de los falsos Chronicones, sino una particular averiguación de muchas falsedades que contienen.» 8

En realidad, cuando escribía estas palabras, tenía ya una idea muy clara de lo que iba a ser la obra, pues en la Vida de Nicolás Antonio da un índice del trabajo proyectado. 9 Más aún, tenía ya escritas muchas páginas aunque no completamente estructuradas. Faltaba la última mano.

Cuando el erudito aceptó la propuesta de Bordazar para editar la Censura se comprometió a escribir la Vida de Nicolás Antonio, como prólogo a la impresión. Pronto llegó al convencimiento de que era imposible decir todo lo que había descubierto sobre el origen y evolución de los falsos cronicones. Se limitaría a lo esencial. 10 Ahora bien, el trabajo estaba en gran parte realizado. Más aún, las páginas escritas formaban un voluminoso libro. Así, cuando el 28 de marzo de 1743 Pedro Valdés exige los manuscritos según orden del cardenal Molina, Mayáns, que redacta el catálogo, escribe entre las obras embargadas: "Apuntamientos para la continuación de la Censura de Historias Fabulosas de D. Nicolás Antonio. Su autor D. Gregorio Mayáns.

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Papeles sueltos en 4.°». 11 La obra quedó como estaba y así la he encontrado en el fondo del Colegio de Corpus Christi de Valencia. 12

Dos fines concretos se proponía el valenciano para completar la obra de D. Nicolás: confirmar y hacer evidente, si posible fuera, la paternidad del P. Higuera sobre los falsos cronicones y completar el análisis crítico de santos y personajes falsos que empezó la Censura.

El mejor método para demostrar la paternidad de Higuera era hacer la historia de la génesis de los cronicones. Sobre la responsabilidad que tocaba al P. Higuera se discutía aún entre los anticroniconistas. El mismo Nicolás Antonio parecía admitir como auténticos los primeros fragmentos que Higuera decía haber recibido de Fulda y había utilizado en la Historio de Toledo. Consideraba, por el contrario, ficticios y adulterados los fragmentos más amplios que repartió posteriormente y corrían impresos. 13 Aunque, según Mayáns, D. Nicolás pensaba en su interior que también los primeros fragmentos eran fingidos, el intento de la Censura es demostrar la adulteración de los fragmentos añadidos posteriormente. 14 Mayáns, apoyándose en la opinión de Mondéjar, cree en la ficción completa de Higuera:

«Por último dos razones ai eficacísimas, la primera de las cuales prueva que Dextro no pudo ser el autor de este chronicón, la segunda que lo fue el P. Higuera. La primera es que en Dextro se hallan noticias posteriores a él, la segunda que (en) el chronicón de Dextro, salido de las manos del P. Higuera, se hallan noticias posteriores al año 1594 en que dijo él aver recibido el Dextro por medio del P. Torralba.» 15

D. Gregorio estudia con detenimiento la primera razón y observa los anacronismos. Así, una obra, que se dice escrita por Dextro (muerto lo más tarde en 403), hace a Teodoredo rey de España (420), [Pg. 156] cuenta los años por el cómputo cristiano, 16 supone se celebra la fiesta de la Inmaculada Concepción en España cuando la primera noticia de tal celebración, según Mayáns, es la de Segovia de 1360. 17 Pudiera pensarse que estas perícopas fueran interpoladas posteriormente. Idea que rechaza el valenciano al analizar el desconocimiento absoluto de los cronicones entre los escritores 18 y demostrar la falsedad de todas las historias inventadas para probar su autenticidad. 19

Mayáns es consciente de la necesidad de demostrar la afirmación de su argumento: el P. Higuera fingió también haber recibido de Fulda los manuscritos que él mismo había escrito. 20 En Fulda no los encontró el P. Cornelio a Lapide, que indicaba ya las razones contra su autenticidad, 21 ni en realidad podían estar en el monasterio. Lo verdaderamente extraño, comenta, es que nunca fueran citados estos cronicones que aportaban noticias de tanta importancia histórica, por los hombres que podían y debían conocerlos. Ni Alcuino ni Winfrido ni Ademaro ni Eginardo ni Valfrido Estrabón ni Rábano Mauro ...tuvieron noticia de tales obras ni las utilizaron en la composición de sus historias. Es decir, ni los hombres que vivían en la corte de Carlomagno (a quien fingen que Elipando había enviado los cronicones, ni los monjes de Fulda (lugar donde suponen fueron hallados) conocieron los cronicones. La importancia que adquiere el argumento negativo es evidente.

[Pg. 157]

En este caso, desde el año 795, en que dicen fueron enviados a Carlomagno, hasta 1594, en que Higuera afirmó haberlos recibido, no existe ningún testimonio.

«Bien considero la poca fuerza que algunos conceden al argumento negativo; pero si los tales observassen que los referidos escritores, i otros muchos, trataron unos mismos asuntos, desfrutaron la librería donde se dice que estavan los chronicones, siendo tantos i tan varios, siquiera una vez, ni averlos desfrutado de manera que por el cotejo i uniformidad de las noticias eoligiessemos averlos leído.» 22

Mayáns utilizó para este estudio las aportaciones de Nicolás Antonio, de Mondéjar, del P. Tomás de León, Juan Bautista Pérez, José de Pellicer y, en general, de todos los anticroniconistas añadiendo, por otra parte, observaciones personales. 23 Sin duda alguna, la aportación más original de D. Gregorio es la idea de escribir la historia de los cronicones. Porque no sólo estudia su génesis sino también las aportaciones, aunque con excesiva brevedad, de cada uno de los comentaristas indicando sus rasgos característicos. Así señala la ingeniosidad de Tamayo de Vargas, la actividad y credulidad del P. Bivar, la buena fe de Rodrigo Caro, la autoridad de Ramírez de Prado..., elementos esenciales para entender el triunfo y difusión de los cronicones. 24 De esa manera intuía un aspecto de la obra que, cien años más tarde, presentaría Godoy Alcántara a la Academia de la Historia.

El primer fin de las Continuación de la Censura podía darse por alcanzado con la historia de los cronicones. Más difícil era alcanzar el segundo fin, pues completar el análisis de los santos y personajes creados o modificados por los cronicones (perfeccionamiento, en realidad, de los libros II al XIII de la Censura) exigía un gran conocimiento de la antigüedad y un agudo sentido crítico. Del método a seguir había dado ya una prueba en la Vida de Nicolás Antonio. Y, como [Pg. 158] anticipo de lo que sería su obra, demostró que la tradición de San Eugenio mártir, primer arzobispo de Toledo, era falsa. 25

El fin de la Censura de D. Nicolás era la comparación de la Historia de Toledo con los cronicones impresos y el método exigía seguir el orden de la historia de la ciudad imperial del P. Higuera. Mayáns, al menos en la encuadernación actual de la obra, no se liga estrictamente al orden de la Censura. La estructura de los Chronicones Impugnados toma más amplitud y vuelo. Después de señalar unos anacronismos de Dextro y de Julián, entra en el análisis de los cronicones, especialmente de Julián. Su análisis comprende los siguientes capítulos que no aparecen incluidos en el índice dado en la Vida de Nicolás Antonio: Escritura Sagrada mal citada en los chronicones o mal entendida; Pontífices Sumos citados como escritores con falsedad i engaño; Santos Padres i Escritores Eclesiásticos malamente citados; Obispos de Toledo falsamente citados como escritores; Leyes i Privilegios malamente citados; Citas (de escritores);  Archivo de Santa Justa se finge desfrutado; condenados referidos como Santos; Judíos en España; Colección de Epigramas." Y con el catálogo de las obras atribuidas a Julián, de las obras del P. Higuera y de los escritores que han tratado de las láminas de Granada, finalizan los Chronicones Impugnados.

Mayáns hace un examen minucioso que rebasa el plan del presente estudio. Los aspectos que interesa recalcar: su actitud ante las tradiciones eclesiásticas y los orígenes del cristianismo en España serán objeto de estudio en su lugar correspondiente.

Ahora bien, este estudio, complemento y perfección de la Censura, trabajado a la luz de las aportaciones críticas de un siglo, quedó inconcluso e inédito. A pesar de que, a los tres meses del embargo, Mayáns tenía de nuevo en su poder los manuscritos -y entre ellos los Apuntamientos para la Continuación de la Censura-, nunca terminó la obra. El recuerdo de la persecución del cardenal-gobernador [Pg. 159] del Consejo continuó presente en su memoria. 26 La persecución manifestaba la actitud espiritual del gran público, era la prueba de fuerza de una corriente ideológica que se valla de la mano del Gobernador del Consejo de Castilla. En el fondo, la superstición era la verdadera causa y raíz primera de la persecución. Por eso, aun después de la muerte del cardenal Molina, D. Gregorio guardó silencio y no se atrevió a publicar sus trabajos de Historia Eclesiástica contra los falsos cronicones. 27

3. Silencio sobre las láminas de Granada. La segunda manifestación concreta que la superstición histórica ha tomado en España y que Mayáns critica duramente en la Vida de Nicolás Antonio, queda centrada en las láminas de Granada. Y ésta fue precisamente la causa de las tribulaciones que sufrió. 28 D. Gregorio, que ve la conexión entre falsos cronicones y láminas, muestra cierta inseguridad al intentar explicarla. 29

Su propósito, al editar la obra de D. Nicolás, es claro. Si la Censura es el arma definitiva contra los cronicones, será también un rudo golpe contra las láminas. 30 Y ciertamente pensaba bien al insistir sobre la conexión entre láminas y cronicones señalando la influencia de los [Pg. 160] descubrimientos granatenses en el autor de los cronicones, al menos en sus ediciones últimas. 31 Más aún, D. Gregorio supo ver que la raíz común era la superstición. Pero a veces querer buscar ulteriores razones es desear mantenerse en simples conjeturas, pues una actitud espiritual puede producir efectos semejantes sin conexión visible inmediata. Y a este principio se atiene Godoy al juzgar las relaciones entre cronicones de Higuera y láminas de Granada. 32

Mayáns no puede encontrar más razones, para explicar la difusión de tan burdas ficciones, que el olvido de la crítica y el desprecio de los consejos de hombres verdaderamente sabios: Arias Montano, Juan Bautista Pérez, Pedro de Valencia. 33 La superstición indiscreta quiso fundar, en documentos falsos, misterios cristianos y verdades históricas. Ahora bien, para demostrar o defender las verdades cristianas hay que acudir a las fuentes de revelación, y éstas no son favorables a la doctrina contenida en las láminas del Sacromonte. 34

Por otra parte, la verdad histórica tiene unos métodos científicos en su estudio. Las tradiciones eclesiásticas, para ser reconocidas verdaderas, necesitan cumplir las condiciones que exige la crítica histórica. Y en este caso concreto fallan. Los concilios, obispos, primeros apóstoles del cristianismo en España, que enseñan las láminas, no pueden ser admitidos como auténticos, pues no encuentran confirmación en documentos coetáneos, ni pueden ser confirmados ya que son fingidos. 35 Finalmente, escribe Mayáns, la falsa superstición de los defensores de las láminas ha sido condenada por Roma, pues cuando ellos esperaban que estos libros fueran declarados canónicos "canónicamente declararon los Sumos Pontífices que eran heréticos". 36

Estas razones de crítica histórica encontraron la incomprensión más cerrada. Indica Godoy Alcántara que la España Primitiva de Huerta señala el principio de una nueva etapa de florecimiento de las

Partida de matrimonio de Don Gregorio Mayans y Siscar que se conserva en el archivo de la parroquia Santa María la Mayor de Oliva. Quinque libri, vol. 5, fol. 380 [Pg. 161]

supersticiones históricas. La obra de Huerta coincide con el traslado de los restos del Arzobispo Pedro de Castro a Granada y la edición de la vida del mismo arzobispo, escrito por el canónigo Heredia. 37 Los canónigos del Sacromonte piden se revise la condenación de los libros de plomo y consiguen licencia del Consejo para escribir una historia de los descubrimientos que se encargó al oidor Serna. En estas circunstancias, el racionero de la catedral de Granada, Juan Flores, compra una casa situada en el barrio de la Alcazaba. En las excavaciones realizadas delante de las autoridades y pueblo, aparecen documentos, planchas, inscripciones, escritos con letras semejantes a las del Sacromonte, con noticias sobre el concilio de Elvira, la misa de la primitiva iglesia, los escritos de Santiago y sus discípulos... 38 La referencia que hacen estos documentos a los descubrimientos de la Torre Ulpiana (siglo XVI) plantea nuevamente, a pesar de la condenación de Inocencio XI, el problema de las láminas.

D. Gregorio fue la primera víctima del nuevo florecimiento de la superstición histórica. Sufrió las tribulaciones con motivo de su Censura de la España Primitiva y, después, la persecución del cardenal Molina por haber escrito contra las láminas del Sacromonte. Pues, conociendo bien el proceso de las láminas, tomó una actitud crítica y fue, de nuevo, víctima de la oposición de los supersticiosos. Había tenido en su poder la biblioteca de Manuel de Pantoja antes de enviarla al rey de Portugal, y allí encontró los estudios y trabajos de los eruditos españoles del siglo XVI que combatieron esas supersticiones: Juan Bautista Pérez, el licenciado Valcárcel y Pedro de Valencia. 39

Tan claro le pareció el asunto que descuidó la lectura de los últimos libros en defensa de las láminas. Su amigo y profesor José Borrull le comunicó que la colegiata del Sacromonte había enviado al canónigo Heredia a Madrid para que fomentase la persecución contra [Pg. 162] Mayáns. Sólo después del embargo de los manuscritos conoció el erudito la vida del arzobispo de Granada D. Pedro Castro que había escrito Heredia. Una serie de apuntes siguió a la lectura que quedaron archivados. La pronta devolución de los manuscritos no exigió un ataque serio y profundo contra las láminas. 40 Y, terminada la persecución, no parecía conveniente remover asuntos que pudieran renovar nuevos rencores. Era más oportuno guardar silencio. 41

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1 . MAYÁNS, Vida de Nicolás Antonio, n. 37. La misma idea en 6, 93, 95 y en Dedicatoria al Rei de Portugal D. Juan V.

2 . "Además de esta obra, tengo copiada de mi mano la obra que el mismo D. Nicolás llamó immensae molis opus, esto es, el Tropheum Historico-Ecclesiasticum etc., por otro nombre, Pseudo Dexter, et Pseudo Iulianus... Yo no pretendo sino hacer un beneficio inmortal a nuestra nación i un gran servicio a la Iglesia Cathólica, cuya historia eclesiástica tanto ilustra en estos libros. Sólo deseo que se impriman bien i presto, i no salir condenado." G. Mayáns al conde de Cervellón. Oliva, 3-VI-1741. B. A. H. M., 138.

3 . G. Mayáns a José Nebot. Oliva, 21-VII-1742. A. C. Va., 335.

4 . G. Mayáns a Agustín Sales. Oliva, 21-VII-1742. B. A. H. M., 130.

5 . Cf. cap. III.

6 . G. Mayáns al cardenal Molina. Oliva, 30-III-1743. HOYOS, Notas.... Apéndice Documental, n. 11. Es conveniente notar que en el catálogo de manuscritos embargados al erudito no figura la Censura latina de Nicolás Antonio. Ibíd., 28-32.

7 . G. Mayáns a Diego de Arredondo. Oliva, 23-XII-1752. B. A. H. M., 116.

8 . MAYÁNS, Al Rei de Portugal D. Juan V, en "Censura...".

9 . Después del índice general de la obra, añade: "Estos serán los principales capítulos de mi Continuación de la Censura de Historias Fabulosas de Don Nicolás Antonio. I podrán servir de suplimiento a esta grande obra, la qual sale ahora..." MAYÁNS, Vida de Nicolás Antonio, 163-164.

10 . "Viendo yo que los que costean la impressión flaquean, he abreviado la Vida de D. Nicolás i la idea de los falsos chronicones, dejando lo demás para la continuación de la Censura que formará crecido volumen; i al agosto trataremos de la publicación de esta mi continuación i de otras obras de D. Nicolás i de Mondéjar." G. Mayáns a Agustín Sales. Oliva, 14-VII-1749. B. A. H. M., 130.

11 . HOYOS, Notas..., 30.

12 . Forma un volumen de 700 páginas, encuadernado, que con el título de Chronicones Impugnados responde exactamente al índice de la obra que da el erudito en la Vida de Nicolás Antonio.

13 . Nicolás Antonio al marqués de Agrópoli. Roma, 13-I-1674. Censura..., 661.

14 . Mayáns en la Vida de Nicolás Antonio indica todos los lugares de la Censura en que el canónigo de Sevilla expresa su opinión. Pero astutamente anota también los textos en que parece dudar de la autenticidad de los primeros fragmentos y publica una carta de D. Nicolás a Mondéjar en que expresa claramente esta última opinión: "creyendo yo, como creo, que ni aun estos Fragmentos que digo son puros o de aquellos autores".

15 . MAYÁNS, Chronicones..., 584.

16 . Dionisio el Exiguo fue el primero (532) en utilizar el cómputo por los años de la encarnación de Cristo que tardó varios siglos a establecerse en España, donde se contaba por la Era.

17 . MAYÁNS, Chronicones..., 587-588. Entre los anacronismos, observa que noticias literarias conocidas sólo en el siglo XVI, como la patria madrileña de san Dámaso que aparece por primera vez en la obra de Marineo Sículo De rebus Hispaniae memorabílibus (1533), son incluidas en el cronicón, Ibíd., 109-118.

18 . Los supuestos autores de estos cronicones vivieron en épocas distintas. El primer escritor fue Dextro. En el intervalo que media entre Dextro y Máximo, su continuador, nadie dice que ha visto, leído o utilizado la obra del hijo de san Paciano. El mismo silencio respecto a Dextro y Máximo hasta los días de san Braulio, Heleca y Valderedo. De nuevo alto silencio hasta que aparece Luitprando y, otra vez, desconocimiento absoluto de los cronicones hasta que llegó Julián "autor fantástico". (Ibíd., 129.) La misma idea, Ibíd., 31. Un análisis de los cronicones en GODOY ALCÁNTARA, en su obra tantas veces citada.

19 . Pues ni Fr. Juan de Rihuerga vio el cronicón de Dextro, ni hubo manuscrito alguno en el monasterio de Sisla, ni existió el códice de Pavía que fingieron estuvo en poder de Antonio Agustín. Ibíd., 41-104.

20 . "Importa tanto averiguar que el P. Higuera fingió aver recibido estos libros de Alemania que referiré, según el orden de los tiempos, i provaré ser falso todo lo que en apoyo de esto se ha escrito." Ibíd., 576.

21 . Diferencia de los otros testimonios históricos, estilo latino diverso del auténtico de su siglo y la dificultad histórico-crítica: "se ignora dónde, quándo i quién le avía encontrado primeramente". Ibíd., 577.

22 . Ibíd., 571-575.

23 . G. Mayáns a Agustín Sales. Oliva, 21-X-1741. B. A, H, M., 130. Mayáns utilizaba en la Vida de Nicolás Antonio las notas que el marqués de Mondéjar había añadido a las Disertaciones Eclesiásticas y la II parte de las Disertaciones que él mismo había enviado a Lisboa. Así pudo completar argumentos iniciados por Agrópoli. Por otra parte, la sentencia de Mondéjar asegurando que Higuera es el único autor de los cronicones confirma la opinión de Mayáns a este respecto, Cf., en especial, I parte, Dis. 3; II parte, dis. 5.

24 . MAYÁNS, Chronicones... , 125-128.

25 . MAYÁNS, Vida de Nicolcás Antonio, 125. También demostró que la carta del papa Adeodato al obispo Graciano o Gordiano era supuesta (Ibíd., 156). Además prometía demostrar la ficción de la obra de Rasis a pesar de que D. Nicolás la admite como historiador auténtico (Ibíd., 148), y de otros muchos documentos y personajes históricos. Entre estas ficciones adquiere especial importancia: la división de los obispados atribuida a Wamba, que después cedería a Flórez (Ibíd., 144), la negación de la existencia de san Severo mártir, obispo de Barcelona, que posteriormente editó el P. Aymerich en "Nómina et Acta Episcoporum Barcinonensium" (Ibíd., 106)...

26 . "Todo esto (edición de las obras de Nicolás Antonio) lo huviera yo suplido, distinguiendo lo suyo i lo mío, pero lo impidió la persecución de Molina que también interrumpió mi Continuación de la Censura de Historias Fabulosas de D. Nicolás Antonio, en que trabagé contra los falsos chronicones con mayor novedad que D. Josef de Pellicer, D. Nicolás Antonio i el marqués de Mondéjar. Pero todo, está imperfecto i lo estará largo tiempo porque en bolviendo de Valencia quiero emprender la grande obra de mi Gramática Latina en que facilitaré el uso de esta lengua, sin la qual no ai que pensar que en España se hagan grandes progressos..." G. Mayáns a Fernando Velasco. Oliva, 22-I-1757. B. A. H. M., 137.

27 . G. Mayáns a G. Meerman. Olivae, Postrid., Kalend. August. 1749. B. M. Va., Serrano Morales, 7.272 (35). Mayáns debía pensar que los ignorantes y supersticiosos "no pelean con el verdadero conocimiento de la verdad, sino con la autoridad que les da o el aplauso del vulgo o el egercicio de sus empleos" (G. Mayáns a Agustín Sales. Oliva, 15-VI-1741, Censura..., 693). Sobre la actitud de los historiadores españoles de los siglos XVI y XVII acerca de las láminas y cronicones, Cf. GODOY ALCÁNTARA, 253-304.

28 . "El motivo que tuvo Molina fue porque se hablava contra las láminas de Granada." G. Mayáns a Miguel López Caldeiro. Oliva, 6-I-1759. B. A. H. M., 159.

29 . MAYÁNS, Vida de Nicolás Antonio, 53.

30 . Seguramente Mayáns ignoraba que Nicolás Antonio, al mismo tiempo que escribía contra los falsos cronicones, prestaba las armas de su experiencia curialesca a los canónigos del Sacromonte para combatir en favor de las láminas granatenses. (GODOY, 277-278.) Desconocía también la correspondencia del P. Higuera con el arzobispo de Granada. El jesuita toledano deseó ardientemente ir a Granada, conocer personalmente los descubrimientos y besar aquella tierra. Higuera seguía con interés los descubrimientos pero nunca estuvo en Granada, ni intervino en la escritura e interpretación de las láminas. Ibíd., 112-114.

31 . Ibíd., 1291-130; 134.

32 . "Tal pensamiento (la licitud del dolo pío), venido sin duda a muchos, se propusieron realizarla personas que vivían a larga distancia, desconocidos unos de otros, y entre quienes no existía conexión por estado, profesión o estudios; que las ideas tienen, como las flores, a través de los aires sus casamientos lejanos." Ibíd., 16.

33 . MAYÁNS, Vida de Nicolás Antonio, 51.

34 . "Hame parecida hacer esta digresión para advertir que, siendo las láminas i libros sobredichos contrarios a las Divinas Escrituras i Tradiciones Apostólicas." Ibíd., 53.

35 . Ibíd., 51.

36 . MAYÁNS, Vida de Nicolás Antonio, 51. Sobre la condenación de Inocencio XI, cf. ANTONII LAMPRIDII, De superstitione vitanda..., Mediolani, 1740, 80-83.

37 . DIEGO NICOLÁS DE HEREDIA BARNUEVO, Mystico ramillete histórico, chronológico, panegyrico, texido de las tres fragantes flores del nobilíssimo antiguo origen exemplaríssima vida y fama póstuma del Ambrosio de Granada, segundo Isidoro de Sevilla, D. Pedro de Castro Vaca y Quiñones . Granada, 1741. Se trata de la biografía de D. Pedro de Castro (1534-1623), Oidor de la Cancillería de Granada y después de Valladolid. Elegido arzobispo de Granada, durante su pontificado tuvo lugar el descubrimiento de las láminas del Sacromonte, cuya autenticidad defendió con interés. Elegido más tarde arzobispo de Sevilla, continuó unido al Sacromante y allí, en la iglesia abacial por él construida, fue enterrado.

38 . GODOY, 316-323.

39 . G. Mayáns a José Borrull, Oliva, 4-XI-1747. B, A. H. M., 143; G. Mayáns a Agustín Sales. Oliva, 10-IX-1764. Ibíd., 132.

40 . G. Mayáns a José Borrull. Oliva, 18-XI-1747. Ibíd., 143.

41 . "Sobre lo qual (láminas de Granada) noté mucho i lo tengo recogido en un tomo en quarto, que escriví en tiempo de mi persecución por este assunto, cuya memoria me obliga a ver delitos de los supersticiosos i a callar, porque no soi interrogado legítimamente." G. Mayáns a José Finestres. Oliva, 25-X-1755. Ibíd., 145. Estos apuntes fueron utilizados en su posterior Informe al Tribunal de la Inquisición sobre las láminas de Granada.

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