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Juan Luís Vives - Índice... > Ejercicios de lengua latina > Diálogo segundo : El primer saludo

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Texto

[Texto latino en imágenes]

[Pg. 6] DIÁLOGO SEGUNDO

El primer saludo

Niño, padre, madre, Isabelita.

1. Niño.—Buenos días, padre; buenos días, mamaíta; os deseo buen día, hermanitos; os deseo la protección de Cristo, hermanitas.

2. Padre.—Hijo mío, Dios te guarde y te eleve a las grandes virtudes.

3. Madre.—Cristo te guarde, mi luz. ¿Qué haces, mi consuelo? ¿Cómo estás? ¿Cómo has descansado esta noche?

4. Niño.—Estoy bien, y he dormido tranquilamente.

5. Madre.—Gracias a Cristo: quisiera que fuera así siempre.

6. Niño.—Sin embargo, a media noche me ha despertado un dolor de cabeza.

7. Madre.—¡Desdichada y la más desgraciada! ¿Qué dices? ¿En qué parte de la cabeza?

8. Niño.—En la coronilla.

9. Madre.—¿Cuánto tiempo?

10. Niño.—Apenas la octava parte de una hora: luego me volví a dormir, y no me dolió más.

11. Madre.—He vuelto en mí, pues me habías dejado sin aliento.

12. Niño.—Buenos días, Isabelita; prepárame el desayuno. ¡Ruscio, Ruscio!, ven aquí, graciosísimo perrito; ¡mira cómo hace fiestas con la cola; cómo se levanta sobre las patas traseras! ¿Cómo te encuentras? ¿Cómo estás? ¡Eh! trae uno o dos trozos de pan para darle: verás qué juegos más bonitos. ¿No tienes hambre? ¿No has comido nada hoy? Sin duda hay más inteligencia en este perro que en aquel arriero gordo.

13. Padre.—Mi pequeño Tulio 10, quisiera hablar un poquitín contigo.

14. Niño.—¿Sobre qué, padre? Pues no me puede ocurrir nada más agradable que oírte.

15. Padre.—Tu Ruscio, ¿es animal u hombre?

16. Niño.—Creo que animal.

17. Padre.—¿Qué tienes tú para ser hombre y no él? Tú comes, bebes, duermes, paseas, corres, juegas: todo esto lo hace él.

18. Niño.—Pero yo soy hombre.

[Pg. 7] 19. Padre.—¿Cómo lo sabes? ¿Qué tienes tú ahora más que el perro? Pero hay esta diferencia 11, que él no puede llegar a ser hombre y tú puedes. si quieres.

20. Niño.—Te lo suplico, padre, haz eso cuanto antes.

21. Padre.—Se hará, si vas a donde van animales y vuelven hombres.

22. Niño.—Iré, padre, con muchísimo gusto; pero, ¿dónde está?

23. Padre.—En la escuela.

24. Niño.—Por mi parte no hay ninguna tardanza para un asunto tan importante.

25. Padre.—Ni por la mía. Isabelita, ¿has oído? Ponle el desayuno en una cestita.

26. Isabelita.—¿Qué pongo?

27. Padre.—Un trozo de pan untado con mantequilla 12, acompañado de higos secos o uvas pasas, pero de las secadas al sol, pues ésas otras pegajosas manchan los dedos y la ropa de los niños, a no ser que prefiera algunas cerezas o ciruelas amarillas y alargadas. Mete el asa en la cesta para que no se caiga.

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10 . Al poner este nombre al hijo, Vives pensaría en el del gran orador romano Marco Tulio Cicerón.

11 . La idea tan elevada que Vives tenía de la educación le lleva a servirse con frecuencia de esta comparación, que resulta claramente exagerada.

12 . Este puede ser el desayuno normal de los niños en aquella época; nótese la presencia por las frutas desecadas, que muy bien podrían llegar a los Países Bajos de las tierras levantinas; unos años antes el viajero alemán J. Münzer alude a la exportación a Europa y da detalles sobre su preparación: "Así mismo, en un valle cercano al mar y habitado por los sarracenos se producen pasas en tal cantidad, que todos los años llegan a 10 ó 15 mil centenarios que son enviados a toda Europa. Las elaboran del siguiente modo: en agosto, cuando los racimos de uvas están maduros, preparan los sarracenos una lejía con cenizas de sarmientos y de otras clases de leña delgada, y durante 8 días la dejan reposar en una vasija. Al cabo de esos días hierven la lejía en una enorme caldera, y con un gran cazo de hierro con agujeros impregnan los racimos en el liquido hirviendo. Toda la parte podrida de las uvas se consume con la lejía y no colgará de los racimos. Al sacarlos, los secan al sol sobre unas matracas de junco durante 8 ó 10 días, y por fin los meten en canastos o corbos hechos de esparto y los ponen a la venta. La uva pasa se elabora también en otros muchos lugares entre Valencia y Alicante, pero las descritas son las que se llevan la palma."

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